Ayuda y paciencia con la FVF

El pasado 27 de mayo el fútbol venezolano sufrió un golpe muy fuerte, la pérdida de su líder Rafael Esquivel a manos de las autoridades Suizas por supuestos fraudes y legitimación de capitales. Hoy a más de 30 días de su detención, el fútbol venezolano no ha podido recuperarse de esta perdida y sigue resintiendo sus golpes.

Rafael Esquivel desde 1987 logró escalar posiciones políticas muy fuertes y hacer a la Federación Venezolana de Fútbol un ente muy poderoso. Llegó inclusive a ser vicepresidente de la CONMEBOL en el año 2014, convirtiéndolo así en uno de los dirigentes más importantes del fútbol venezolano. Esto lo hizo a costa del fútbol venezolano al cual hizo su súbdito.

El gran talento de Esquivel era el que terminaría haciendo daño a todos nosotros. Era su conocimiento sobre el ser humano. El presidente de la FVF conocía el talón de aquiles de las personas con facilidad y sabía dominarlos o darles lo que deseaban siempre que no incluyera su cargo.

Era un negociador muy astuto que terminaba convirtiendo en súbditos a sus rivales. Y así poco a poco al destruir la resistencia, volvía dependiente de él al fútbol venezolano. Una dependencia que hoy nos está costando mucho.

En nuestra opinión, dudamos fuertemente que Esquivel compartiera sus negocios oscuros (si los hubo), con otros dirigentes dentro de la FVF. Así como también dudamos que compartiera verdaderamente sus amistades internacionales con otros dirigentes. ¿Con tantos rivales dentro de su junta directiva como va a compartir armas que pudieran destronarlo? No era lógico que un político astuto armara a los demás. Por eso no dejó un sucesor digno y ahora estamos sufriendo.

Perdimos cuestiones muy importantes al perder a Esquivel. Su influencia política, para conseguir dinero, selecciones para partidos amistosos, socorrer a las personas con un par de llamadas al exterior, mediar en los problemas entre clubes o asociaciones, etc.

Por ejemplo, En este momento para la Federación es difícil conseguir amistosos para la selección venezolana, algo que a Esquivel se le daba con más facilidad. Y esto sin dudas afectará la preparación de la selección. Es algo inevitable, una pérdida que a corto plazo no se puede reponer.

No nos mal interprete, no queríamos a Esquivel, simplemente su salida de forma intempestiva no era la forma de cambiar un liderato y tampoco este era el momento para cambiarlo sin que nadie estuviera preparado para sucederlo.

Por ello queremos recordarles que fuimos la única Federación de Suramérica que perdió a su presidente en el FIFAgate el pasado 27 de mayo y que todavía faltan muchos más golpes fuertes por recibir.

Por eso ahora más que nunca hay que sumarse a ayudar o tener paciencia, porque al final del día tenemos que recordar que la Federación Venezolana de Fútbol no es, ni era Esquivel, es una institución que nos pertenece a todos en el fútbol venezolano…. y si nosotros no la protegemos ¿Quién la protegerá?

REsquivel