El Clásico más Antiguo: Fe vs. Ateísmo

El 8 de abril de 1966 la Revista Time publicó en su portada lo que se considera una de las 10 portadas más controversiales de la historia de una revista.
En esa portada, sin imágenes, solo se leía “¿Esta Dios muerto?” Esta portada tomó prestada la frase del 1880 donde un filósofo ateo alemán, Friedrich Nietzsche propuso que “Dios está muerto.” La idea propuesta por Nietzsche y por la revista TIME a rechazar la creencia en Dios y en una ley moral universal, ha desatado una guerra entre el creyente y el ateo que ha llevado a cada parte a defender sus creencias. Esta batalla de los siglos, que se ha convertido en uno de los clásicos más antiguos, no escapa el mundo del fútbol. Hemos visto cómo esta batalla se ha infiltrado al campo de juego y como muchos jugadores se oponen a tal rechazo, sintiendo la necesidad de demostrarle al mundo que Dios sigue siendo real e influyente en sus vidas. Estos aprovechan su plataforma de fama para expresarse.

Hemos visto estas expresiones de fe que hasta se han vuelto insignias personales para jugadores como “Chicharito” que se persigna en el centro del campo al momento del pitazo inicial, o Keylor Navas arrodillado debajo de la portería con sus manos al cielo orando, o al emblemático balón de Oro, Kaká, con sus manos alzadas al cielo agradeciendo a Dios cuando anota un gol.

¿Por qué es tan importante para ellos su fe? Algunos lo llamarían fanatismo, pero muchas de estas expresiones son tan sutiles que hasta pasan desapercibidas. Algunos mensajes los llevan impreso como tatuajes, o en el calzado como lo hacía KAKA con su frase preferida en ingles “I belong to Jesus,” (pertenezco a Jesús) aunque la manera más tradicional ha sido llevar una camiseta debajo con un mensaje oculto que solo es revelado al anotar un gol o ganar el juego.

Actualmente se está filmando una película sobre la vida de Keylor Navas llamada “Hombre de Fe”, en donde unos de los mensajes principales es tener fe en Dios en todo momento para lograr los objetivos de la vida.

“Intentaremos hacer algo lindo que a la gente le guste y que sirva para que tengan fe. Me gusta el nombre de la película porque la fe ha sido parte esencial de mi vida”, explicó Navas en una entrevista a ESPN

El futbolista siempre ha usado su plataforma para expresar al mundo lo que le apasiona aparte del fútbol. A veces es un mensaje romántico al amor de su vida o para anunciar la llegada de su hijo, o para honrar a alguien que ha partido de este mundo. Para el creyente es una oportunidad de expresar y testificar de su fe sin mencionar que está confrontando la ideología postmoderna de que Dios y las morales absolutas no existen, aunque quizá habrá jugadores religiosos que solo lo ven como un talismán de buena suerte sin ninguna intención de expresar al mundo su fe.

¿Son inofensivos estos actos? ¿Es solo superstición? ¿Es una plataforma de publicidad gratuita o hay algo más?

La FIFA considera que esta práctica de celebrar y profesar la fe es un problema y desde hace varios años atrás decidieron prohibirlo por temor a la repercusión que esto podría traer. (Eso lo abordaré en otro artículo.) Me gustaría mostrar por qué creo que la fe en Dios no es un problema sino todo lo contrario, un beneficio para el rendimiento del futbolista y deportista en general: Primeramente, el jugador es un ser humano antes que futbolistas, y por lo tanto las reglas de la vida aplican primeramente antes que las reglas del fútbol. Por ejemplo, hemos visto recientemente cómo los jugadores y organizadores han violado las leyes fiscales con escándalos que involucran la evasión de impuesto o corrupción.
No importa quien seas en el fútbol, las leyes humanas se aplican y romperlas tiene consecuencias que podrían terminar la carrera de un futbolista. Antes de ser futbolista primero tienes que cumplir las reglas de la vida.

De igual manera existen las reglas de Dios y estas son aún más serias que las humanas, no solo porque trascienden esta vida con efectos eternos en comparación con lo temporales, sino que son más justas y competentes también. Si rompes las leyes humanas, tal vez puedas salirte con la tuya si no te atrapan. Pero con Dios no hay escapatoria, uno no puede esconderse de Dios; no puedes burlarte de Él, ni puedes sobornarlo.

(a continuación algunas citas bíblicas sobre lo que Dios dice al respecto)

“No se engañen: de
Dios nadie se burla.
Cada uno cosecha lo que siembra.”
(Gálatas 6:7 (NVI))

“¿A dónde podría ir, lejos de tu espíritu?
¿A dónde huiría, lejos de tu presencia?
Si yo subiera a las alturas de los cielos,
allí estás tú;y si bajara a las profundidades de la tierra,
también estás allí
(Salmos 139:7-8)

Pues, ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?
(Marcos 8:38 LBLA)

Las reglas de Dios aplican primero, y vale la pena recordar esto; por eso digo que el Fútbol se escribe con “F” de Fe. Y así como es la primera letra también debería ser prioridad en nuestra vida.

Las leyes de Dios no solo tienen repercusiones eternas, sino en esta vida. Como futbolista, cargar con culpa y temor es un gran peso emocional que puede afectar su desempeño.
Esta culpa y temor de Dios no necesariamente aplica para el que NO tiene fe. Aunque si Dios resulta ser real y la Biblia su palabra divina aun el jugador no creyente experimentará la justicia divina de Dios tanto en esta vida como la venidera. El hecho de no creer en algo no implica que no se es responsable de las acciones o que no habrá repercusiones. Si rompes una ley y tratas de excusarte diciendo que no sabías que era una ley igual tienes que pagar la condena. Tu deber es averiguar cuáles son la leyes y tus responsabilidades antes de cometer un acto dudoso. Si la ley del hombre no te perdona, mucho menos la ley de Dios te va a excusar de la culpa. En una carta escrita por Pablo a los Romanos, que tenemos en la Biblia, lo explica de esta manera:

“Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.”
(ROMANOS 1:18-23 NVI)

Andar por la vida con la duda de si estás infringiendo una ley que tal vez desconozcas o hacerlo adrede es un peso emocional que afecta tu desempeño. ¿Cuántas veces jugando un torneo un equipo decide romper las reglas metiendo un jugador que estaba sancionado o inhabilitado para jugar pensando que la directiva no se enteraria?. Esa decisión pueden llevar a la descalificación de un equipo como resultó con el Real Madrid en la Copa Del Rey 2015 con el famoso caso Cheryshev.

Como futbolista, importa estar bien con Dios y no tenerlo como enemigo.
Sabemos lo problemático que puede ser tener en contra a los fanáticos, los medios, la gerencia, el entrenador o los compañeros de cancha. Un futbolista rara vez sobrevive a esos conflictos, ¿Cuánto más sería tener a Dios en tu contra?

¿Cuánto, en el fútbol, no depende de uno? Si no le caes bien al entrenador te sienta; si no le gustas al dueño, te vende; si no le gustas a los fanáticos, te abuchean; si no le gustas a los medios, te critican. Y todo esto pasa antes de entrar en la cancha. Una vez en la cancha, dependes de los errores de los árbitros, de la confianza de tus compañeros de equipo, de la condición del campo, del clima, a veces del juego limpio de tu contrincante. A nivel personal, dependes de tu salud física, enfermedades, accidentes y lesiones; todos dominan tu rendimiento y tiempo de juego. Hay cientos de condiciones, de las cuales tienes poco control o nada, que determinan tu éxito como futbolista. Pensar que controlamos nuestro destino absoluto es ser arrogantes. Nos toca rendirnos ante la merced de la suerte si no crees en la providencia de un Dios todopoderoso y omnipresente. El sabio sabe que Dios es el único que puede tener control sobre todo y que buscar su voluntad es nuestro mayor interés.

¿Quieres tener a Dios de tu lado o como tu enemigo cuando hay tantas áreas que solo él puede controlar?.

Si en realidad Dios está muerto, creer en Él o no, afecta muy poco tu desempeño y no pierdes nada. Pero si Dios está vivo, creer en Él o ignorarlo, si afecta. El que se aferra a una fe en Dios no tiene nada que perder y todo que ganar. Por el contrario, el que ignora a Dios, tiene todas de perder y nada que ganar en comparación con la eternidad y las posibilidades de bendiciones aquí en esta vida. Por lógica, aferrarse a la fe es más sensato que no hacerlo.

Josué, el personaje bíblico más exitoso en cuanto victorias militares de la historia de Israel, reconoció que las victorias dependían de su fe en Dios. Él dijo esta famosa frase, “escojan ustedes hoy a quién servirán, por mi parte yo y mi casa serviremos al Señor.”

En contraste el ateo y filósofo Nietzsche reconoció que su propuesta de que Dios está muerto lleva al nihilismo el cual sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito, o valor intrínseco. Irónicamente unos años después de haber escrito su famosa frase, cayó en una enfermedad de trastorno bipolar conocida como psicosis maníaco-depresiva. Pasó sus últimos 11 años enfermo en soledad y con demencia perdiendo la batalla más importante en su carrera: su lógica y su mente.

Somos libres de escoger nuestras creencias y vivir con las consecuencias que estas puedan traer.

Continuará…

Por John Dye – @johnnydye

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