La hora del Carabobo: de las lágrimas de Barquisimeto al sueño de la primera Copa Venezuela

CARACAS  – Después de 28 años de vida, una historia hecha de cimas emocionantes y abismos dramáticos, el Carabobo se encuentra a un paso de levantar su primer trofeo nacional, la Copa Venezuela. Para la ciudad de Valencia, que con el tiempo ha visto desvanecer pasiones futbolísticas históricas como el Valencia y el Nacional, el «Granate» se ha convertido en una fe inquebrantable.

Los verdaderos amantes del Futve nunca podrán olvidar la temporada 2011-2012. El dramático descenso está grabado en la memoria de cada aficionado, especialmente las lágrimas de los “Granadictos” en el viaje a Barquisimeto contra el Deportivo Lara. Pero el Carabobo no es solo caídas; es renacimiento, y esas lágrimas se transformaron en alegría con la histórica primera clasificación a la Copa Libertadores y más recientemente, con la conquista del Torneo Apertura en 2024.

Hoy, la ambición no se detiene en el partido de mañana por la noche  contra el UCV. El objetivo es doble: no solo dar el primer paso para la conquista de la Copa Venezuela, sino también alimentar la carrera en el Torneo Clausura, un paso necesario para soñar con el anhelado Campeonato Absoluto y consagrarse definitivamente entre los gigantes del fútbol venezolano.

El Carabobo llega a la Gran Final con la seguridad de quien ha dominado la fase eliminatoria de la Copa: un arrollador 6-0 global sobre el Dynamo Puerto, un contundente 6-1 contra el Portuguesa y un controlado 4-2 sobre el Monagas en semifinales. Un camino de verdadero dominador.

Este equipo es una máquina perfectamente engrasada, guiada por piezas clave de gran talento. Defendiendo la portería está la fiabilidad del argentino Lucas Bruera, respaldado por la solidez de Marcel Guaramato y Abraham Bahachille. Pero es en el ataque donde el club deslumbra: Edson Tortolero y el talento eterno de Yohandry Orozco crean el juego, apoyando la potencia de Flabián Londoño y el prometedor José Riasco, junto con la experiencia de Robert Hernández y Yonathan Del Valle.

Mañana por la noche, el Carabobo salta al campo con el peso de su historia, la fuerza de sus protagonistas y, sobre todo, la emoción embriagadora de una ciudad entera que grita: ¡Vamos Granate, a por la Copa!

(Fioravante De Simone)

,