Los ocho talentos italo-venezolanos brillan en el Trofeo CONI

CARACAS (30 SEPTIEMBRE)  – Ocho jóvenes corazones, dos banderas en el alma. La delegación venezolana que participa en el prestigioso Trofeo CONI en Italia no es solo un grupo de atletas; es la viva representación de un vínculo profundo, el que existe entre Italia y Venezuela. En las canchas de tenis y en las pistas de atletismo de la localidad de Lignano Sabbiadoro, en Friuli Venezia Giulia, jóvenes como Mauro Basanisi, Cristian Cavallo, Vittoria Garritano, Giovanni Graziano, Franchesca Mazzone, Carlotta Merlotti, Lorenzo Spagnuolo y Ariadna Vassallo están demostrando que la pasión por el deporte no conoce fronteras.

Estos jóvenes talentos Sub-14 no llegaron aquí por casualidad. Su presencia es el fruto de un duro y constante trabajo, de incontables horas de sacrificio en el campo y en el gimnasio. Sin embargo, este viaje a Lignano Sabbiadoro es más que una simple competición deportiva. Para muchos de estos chicos, es un verdadero regreso a los orígenes, el conmovedor encuentro con la tierra de sus abuelos y bisabuelos que, en tiempos pasados, dejaron Italia para construir un futuro en Venezuela.

Ver a estos jóvenes italo-venezolanos vestir la camiseta de la «Pequeña Venecia» en suelo italiano es un momento de gran emoción. Es el cierre de un círculo, un puente ideal entre dos culturas ricas en historia y tradición. No solo están compitiendo por una medalla; están honrando una historia familiar hecha de coraje, esperanza y migración.

Podemos definir el Trofeo CONI como una plataforma no solo para el talento deportivo, sino también para la identidad mixta y el vínculo comunitario. Es una manera de celebrar la tenacidad de la comunidad ítalo-venezolana, demostrando que la herencia dejada por los ancestros está más viva que nunca.

Independientemente del resultado final de las competiciones, estos ocho atletas ya han ganado: han unido el corazón de dos naciones en un único y gran abrazo deportivo.

Fioravante De Simone

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